Mar de rostro incierto, mojado peregrino
gladiador incansable de huracanes furtivos
tu muerte va arreglada entre obscuros motivos
brutal veneno, tus verdugos negros vinos.
Gaviotas y esturiones extravían sus caminos
pescador sin peces, secas redes, muerto vivo
alegrías ausentes, nostalgias de arribos
lamentos de enlutadas arenas y marinos.
Brisas y demonios asfixian nobles nubes
le orinan sus toxinas al rey amazónico,
torpes luces, muere el cóndor, ¿A dónde sube?
Mar aun haces tuya la luna en tu agonía
no lleguen dioses que te habiten y den fronteras,
Chernobil, Nagaski, de su voz son elegías.
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